Venancio “Chicharra” Ramos

Nació el 20 de junio de 1959 en el departamento de Artigas, en la actualidad cuenta con 57 años.

Por Juan Pablo Taborda

Puntero veloz, con gran dominio de pelota y pegada tan precisa que fue el artífice de varios goles que a la postre fueron sinónimo de campeonatos.

Hay tres ejemplos por demás claros que visten en cuerpo y alma lo gran asistidor que fue:
En 1981 por la Copa de Oro fue centro pase para que Waldemar Victorino colocara el 2 a 1 sobre Brasil, en 1982 su corrida por la banda derecha y pase para que Fernando Morena anotara sobre la hora el 1 a 0 ante el Cobreloa de Chile y sumaran la cuarta Libertadores para Peñarol.

En 1983 en Salvador Bahía, en el Estadio Fuente Nueva, «tocó por un lado y buscó por el otro» frente al legendario Junior, y colocó la pelota en la cabeza de Carlos “Patito” Aguilera para que éste anotara el empate ante Brasil y de esa forma la 12da. Copa América para la celeste.

Víctor Hugo Morales narraba en sus relatos cuando Venancio tomaba el balón “Puntero de la cintura de mimbre, loquito de la carrera genial”.

Para el año 1977 ya se encontraba en la capital para vestir los colores del Club Atlético Peñarol, como así también de las selecciones uruguayas en Juveniles.

Con los carboneros obtuvo cuatro títulos de Campeón Uruguayo (1978, 1979, 1981 y 1982), sumada a la Copa Libertadores e Intercontinental del año 1982.

Para el año 1983 los ojos franceses se posan sobre el veloz puntero uruguayo, y de esta forma emigra hacia el fútbol europea, el conjunto del Racing Club de Lens fue el destino.

En el conjunto gallo, tuvo una por demás destacada actuación, dejando un muy grato recuerdo, disputando 72 partidos y anotado 18 goles.

Fue hasta el año 1986 que se mantuvo en el fútbol del viejo continente, para volver a la temporada siguiente a sudamerica, el fútbol argentino lo esperaba, más precisamente el Club Atlético Independiente.

En 1988 retorna al fútbol uruguayo para jugar nuevamente en Peñarol, en 1989 se muda al barrio de Sayago para ser una de las figuras de un gran equipo que formó Racing para retornar al sitial de privilegio de nuestro fútbol.

En 1990 se genera un cimbronazo importante en nuestro máximo deporte, ya que Venancio Ramos, figura reconocida carbonera, llegaba al Club Nacional de Fútbol, juega con la blusa alba hasta el año 1991, dejando como marca en los tricolores un gol clásico que a la postre fue el de la victoria en Setiembre de 1990.

Para 1992 su destino sería el Parque Rodó, Defensor Sporting le abría las puertas, donde demostró que a pesar de los años, se mantenía en plena vigencia, 1994 fue su última temporada, y el equipo de José Nasazzi, Bella Vista, fue la última camiseta que vistió como profesional.

Con la camiseta uruguaya, obtuvo sudamericanos a nivel Juvenil, con la mayor conquistó la Copa de Oro 1980-1981, la Copa América de 1983, como así también la clasificación a la Copa del Mundo de 1986 en México, siendo una de las principales figuras uruguayas en post de la vuelta al magno torneo mundial después de 12 años.

«El Limón de Venancio»

En las Eliminatorias de 1985 hay una escena que quedará endeble en el recuerdo de todos los uruguayos, se jugaban los instantes finales contra Chile en el Estadio Centenario, Uruguay ganaba por 2 a 1, tiro libre muy cerca del área para los trasandinos, se prestaba a dispar Orlando Aravena, que poseía un gran disparo.

El estadio estaba en silencio, si Chile empataba, clasificaban ellos de forma directiva y nosotros a un repechaje.

En el campo de juego se encontraba un limón, de los tantos que se habían arrojado desde las tribunas, como forma de “revancha” a lo que habían hecho los hinchas chilenos en el partido de ida.

Venancio que se hace con el cítrico, nadie lo ve, Aravena que está por impactar el balón, y un instante antes, Venancio arroja el limón que da contra la pelota, y ésta que se pierde por encima del horizontal.

Todos los uruguayos comenzamos a respirar de nuevo y México nos esperaba al año siguiente.