La política le ganó al deporte

Los poderes vuelven a aparecer y enrarecieron aún más el fútbol

No es un día más en Uruguay, es jueves, día de la ejecución y escrache de la FIFA a Luis Suárez.

Anoche, cuando se reunían los integrantes del Comité Disciplinario, el Uruguay, el paisito, se detuvo y realizó una muestra de cariño y apoyo a Suárez como nunca antes pude ver hacía alguien más en mis años de vida. La demostración de apoyo fue tan grande, que a las 23:30 horas llegó a ser tendencia en Twitter a nivel Mundial. Pero eso no bastó, tampoco los alegatos presentados. El poder pudo más.

Terminó el partido de Uruguay e Italia y a los 10 minutos, uno de los nueve vicepresidentes de la FIFA, el británico Jim Boyce, declaró que se abriría un expediente disciplinario de oficio a Luis Suárez por el encontronazo con Chiellini (quien tiene un prontuario grandísimo de agresiones a rivales) y que ya había analizado las jugadas del encuentro. ¿Tan rápido? Raro..

Inmediatamente, Chiellini (el mismo que en octubre de 2013 fracturó a Gonzalo Bergessio en un partido entre Juventus y Catania, y que agarró de los pelos a Cavani en un encuentro entre Juventus y Napoli), antes de ingresar a su vestuario, fue consultado por la cadena Sportv si podía mostrar la marca del presunto mordisco. ¿Cúal fue la respuesta del italiano? La siguiente: “No, ya no la tengo más, fue en ese momento”. Ahora… Si tenés una marca, ¿la misma se va tan rápido?

De ahí en más comenzó la cacería a Luis Suárez por parte de la prensa británica y brasileña; por no nombrar a otros que también se subieron al carro. Puntualizo enfáticamente estos dos países porque los seguí detenidamente. Daily Mirror, Telegraph Sport, The Sun e Independent lo atacaron sin pudor. Sí, atacaron, leyeron bien. Pero no fueron los únicos. Ese día, lunes por la noche, las principales cadenas brasileñas que transmiten el Mundial también lo atacaron. Espn Brasil, Fox Sports Brasil, Globo y Bandeirantes, en sus diversos programas, reiteraron una y otra vez la imagen de Suárez con Chiellini. Al punto tal de que algunos periodistas llegaron a burlarse de Suárez diciendo: “Mirá que te muerdo”, es más, llegaron a realizar encuestas para saber cuantos partidos le darían. ¡Increíble! Ese mismo programa, estuvo 35 minutos hablando de Suárez, de su “prontuario” y de la necesidad de la FIFA de castigarlo. ¿Eso no es hacer campaña?

Entiendo que el deber de un periodista es informar, pero, ¿35 minutos hablando de Suárez en una cadena deportiva de Brasil? ¿No tenían nada para hablar de Brasil? No, se ve que no. El salteño vende. Un detalle: No analizaron casi nada de la merecida victoria de Uruguay ante Italia. ¿Por qué? Ustedes analicen y saquen sus conclusiones. La noche de ese lunes continuó y lo único que se llegó a decir en esa misma emisora fue que Marchisio había sido mal expulsado, que la tarjeta roja había sido desmedida y que ese hecho había condicionado el andar del encuentro. ¿De verdad pensaron eso? Sí, así lo dijeron y afirmaron. Era más fácil decir eso que opinar que Italia jugó todo el partido al empate, que no buscó el arco rival, que abusó de hacer tiempo. En fin. Estaban haciendo “su partido”.

La campaña continuó. El martes fue interminable. Suárez fue perseguido (metafóricamente hablando), por todos lados.

Llegó el miércoles, conferencia de prensa, y no podía faltar un periodista británico, claro. ¿De qué quería hablar?, de Suárez obviamente. Consultado Diego Lugano por la acción, respondió con fiereza. Entre todas sus respuestas, llegó a preguntarse el capitán qué hacía un periodista inglés en la misma, ya que Uruguay no jugaba contra Inglaterra. Claro, esto no lo comparto. Si sos periodista, querés hacer tu trabajo, tenés cosas que preguntar, muchas de ellas pueden incomodar al entrevistado, pero las tenés que hacer. Pero, dicho esto. Fue claro y evidente que este colega no fue a consultar sobre la victoria de Uruguay ante Italia y sí por el duelo Suárez-Chiellini. Era lo que importaba en Inglaterra. El empate de los ingleses ante los costarricenses y el pobrísimo desempeño en el Mundial de su Selección no eran tema de análisis. Suárez era más importante. Sí, eso mismo. Suárez era noticia en Inglaterra, gran parte por lo que vende su imagen y presencia; y también por la necesidad de opacar la penosa participación de Inglaterra en la Copa del Mundo. Si el partido hubiese transcurrido sin este hecho, ¿habría un periodista británico cubriendo a Uruguay? Yo, no lo creo.

Diego Lugano también pidió que se sancionen a todos por igual y se refirió a algunas agresiones que se pudieron ver en esta Copa del Mundo. Como el codazo de Neymar a Modric (alevoso y desleal, porque lo midió para golpearlo) y la pelea entre los camerunenes Assou-Ekotto y Moukandjo en pleno campo de juego, por ejemplo.

Esta actitud de Lugano fue duramente castigada por los periodistas brasileños. Dijeron que eran “incomprensibles”, “vergonzosas” y “fuera de lugar” sus declaraciones.  Y más fustigaron cobardíamente a Diego Lugano porque se refirió a Neymar. Aludieron que lo de Neymar era diferente, no tenía intención de lastimar al croata, cuando todo el mundo vio que lo midió y fue directo a golpearlo. Dijeron que Suárez debía ser sancionado por su historial. Y yo me pregunto: ¿Neymar no tiene historial? ¿No? ¿Seguros? Bueno, vamos con las pruebas: En 2011, en la definición de la Libertadores entre Peñarol y Santos, le pegó un deplorable planchazo a Alejandro González; en setiembre de 2012, fue expulsado en el encuentro entre Santos y Gremio por otorgarle un pisotón malintencionado al lateral Pará; y en febrero de 2013, fue expulsado por darle un artero planchazo al jugador Artur de la Ponte Preta. ¿No hay reiteraciones de agresiones? Sí, claro. Como saben que es “su estrella”, tratan de defender lo indefendible.

La pregunta es: ¿Por qué la FIFA no actuó de oficio con Neymar, Assou-Ekotto y Moukandjo? ¿No fueron agresiones? ¡Sí! ¿Entonces? Ah, claro. El tema es que esas infracciones son “comunes”, la de Suárez, no. Esa fue la respuesta de los colegas. Lastimoso.

Corría la noche del míercoles y luego de varias horas de deliberación, los integrantes del Comité Disciplinario, los mismos que no permitieron que los representantes de Sudamerica no hicieran parte esta decisión; pidieron unas horas más para “pensar”. Esto parecía una buena noticia para los uruguayos. Era un buen augurio. ¿Por qué? Si pedían más tiempo para pensar, es porque estarían analizando disminuir el castigo por el alegato presentado por la AUF.

Nada de eso ocurrió. La sanción fue implacable, alevosa, exagerada, injusta y discriminatoria:

“Se suspende al jugador Luis Suárez por nueve (9) partidos oficiales. El primer partido al que se aplicará la sanción será el próximo encuentro de la Copa Mundial de la FIFA™ entre Colombia y Uruguay, que se disputará el 28 de junio. En virtud del art. 38, apdo. 2a del CDF, el resto de la sanción se aplicará a los siguientes partidos de Uruguay en el Mundial si esta selección sigue avanzando en el torneo o a los siguientes partidos oficiales de la selección uruguaya.

– De acuerdo con el art. 22 del CDF, durante cuatro (4) meses, se le prohíbe a Luis Suárez ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el futbol (administrativa, deportiva o de otra clase).

– De acuerdo con el art. 21 del CDF, se prohíbe asimismo a Luis Suárez entrar en los recintos de todos los estadios durante el periodo de duración de la prohibición (v. punto 3). El jugador tampoco podrá entrar en los recintos del estadio en el que la selección uruguaya dispute un encuentro mientras esté cumpliendo con los nueve partidos de suspensión (v. punto 2).

– Además, se le impone una multa que asciende a 100.000 CHF.”

¿Cuáles fueron los fundamentos en que se basó el Comité para fallar? No los hay por parte de ellos, simplemente se basaron en un video con imágenes oficiales de la FIFA, sin fotografías. ¿Qué raro todo, no? Termina el partido y el vicepresidente de la FIFA, Jim Boyce, británico, ya salió a decir a la prensa que abrirían un expediente a Suárez. ¿Ésto no es iniciar una campaña? ¿No es incentivar a los medios de su país atacar al uruguayo? Es evidente que sí y mucho. La prensa amarillista se hizo eco de esto y atacó con contundencia. Y estando en Brasil, muchos medios también aprovecharon y levantaron sus picos de rating con el suceso ocurrido. Eso generó que diversos diarios y televisoras del mundo tuvieran en sus portadas y pantallas, imágenes de Suárez en la tal mencionada jugada con Chiellini. ¿La FIFA no se fija en eso? Claro que sí, y en base a esto descargó su arsenal sobre el salteño por la “alarma universal”, que estaba instalada. Así de simple.

La figura de Luis Suárez vende. ¿Se equivocó? ¡Sí! De eso no hay dudas. Lo que no se puede es tratar a un futbolista y sobre todo a un ser humano como delincuente. Hay barrabravas, algunos con antecedente criminales graves, que están presentes en Brasil viendo a su selección. Sin embargo, por la insólita decisión de la FIFA, Luis Suárez no puede pisar un estadio. ¿No es un trato discriminatorio? Un barrabrava con antecedentes penales puede ir a un estadio y Suárez no.

Si sancionó a Suárez de oficio, ¿por qué no se tomó la misma medida con Neymar, Assou-Ekotto y Moukandjo? ¿Por qué no sucedió lo mismo con el francés Sakho que ayer le metió un codazo intencional al ecuatoriano Minda? Simple, no tenemos peso político. ¿Qué hace Eugenio Figueredo por Uruguay? Nada. Ayer tuvo su oportunidad de devolverle algo a este paisito que tanto le ha dado y que le ha permitido estar comandando a la CONMEBOL actualmente. ¿Si Suárez fuera argentino, Grondona no actuaría? No pasaba nada, seguramente Suárez estaba el sábado ante Colombia. No pretendo eso, sí que no permitiera que se le humillara a un compatriota suyo y que lo sancionaran con partido/s en este Mundial. No a futuro. No tratándolo como un delincuente.

Pensar que esta FIFA, la misma que sentenció a Suárez y que quiere dar lesiones de moralidad, es la misma que hace un mes, Sony y otros patrocinadores, le exigieron que investigara y reviera los procesos que llevaron a Qatar a ser sede de la Copa del Mundo 2022 por denuncias de corrupción.

Es la misma que sancionó hace unas semanas a Franz Beckenbauer por 90 días al negarse a cooperar con las investigaciones. Si no tenés nada que temer, ¿por qué no querés ayudar? Pero ese no es el punto, sino que un funcionario que es acusado de corrupción es suspendido por 90 días y Luis Suárez por un hecho, que no es delictivo, lo suspenden por más tiempo: 120 días (4 meses).

A Pepe le otorgaron tan sólo 1 partido de suspensión por el cabezazo a Müller, a Song le dieron 3 por el insólito puñetazo por la espalda a Mandzukic, ¿y a Suárez 9?. ¿Qué quiere decir la FIFA con ésto? Que de ahora en más cualquier jugador puede dar un cabezazo si está caliente, total, le dan un sólo encuentro. Qué si querés pegarle un puñetazo a otro, dalo tranquilo, te darán 3. Esos golpes son permitidos para la FIFA. ¿Eso no es marcar un precedente? Claro que lo es. Pero al no sancionar a los otros jugadores, como por ejemplo Neymar, Assou-Ekotto, Moukandjo y Sakho, hace con que todo sea más raro aún y que la FIFA no tenga argumentos como para sostener una sanción como la impuesta a Luis Suárez. ¿Persecución de la máxima entidad del fútbol mundial? ¿Ingerencia de ciertas federaciones y prohibiciones a otras en la toma de decisiones? La respuesta es clara. La FIFA, al querer dar una demostración de dureza, terminó sepultando la casi nula credibilidad que tenía y poniéndose en un callejón sin salidas. La política le ganó al deporte…